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Tras las Sombras - Capítulo Final

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Santiago de Chile es una ciudad bulliciosa acostumbrada a un ajetreo intenso que rara vez se ve interrumpido por algo que no sea un desastre natural, un partido de futbol o la visita de un músico de fama mundial. Por lo tanto, que un policía se enfrentara a tiros con otros detectives, causara la muerte de uno de ellos y luego fuera abatido a balazos, era algo circunstancial que pasó desapercibido para la mayor parte de la población. Muy pocos siguieron la noticia y muchos menos se enteraron de que ese policía terminó por escapar del hospital al que fue derivado sin dejar el menor rastro. Sin embargo, la poca atención que se prestó a aquel hecho no fue algo fortuito. Por el contrario, la PDI se preocupó de manejar con suma discreción todo lo relacionado con el caso del inspector Bascuñán, desde su repentino cambio de conducta, la extraña y aún no comprobada relación que tuvo con Gloria Andrade, la mujer que se arrojó a las líneas del Metro a plena luz del día, y la causa que lo llevó a

Tras las Sombras - Capítulo VI

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Lo primero que hizo al cruzar la puerta fue buscar el interruptor para encender la luz. Lo encontró en la pared de su izquierda e hizo un gesto de desagrado al poner sus manos en él y sentir que estaba cubierto de algo pegajoso. Pero lo importante era iluminar el lugar, aunque no supo si eso mejoró en algo el lóbrego ambiente dentro del departamento. La oscuridad se fue para dar paso a un panorama bastante desolador. Lejos de todo lo que podía esperar, aquel lugar estaba convertido en una pocilga llena de basura, rayados, recortes de revistas para adultos en las paredes y un fétido olor que lo abarcaba todo. Bascuñán se tapó la nariz con la mano libre y empezó a avanzar con la pistola lista para disparar si fuera necesario. Caminaba con cuidado, casi de puntillas entre la inmundicia que tenía a sus pies, con los sentidos despiertos al máximo ante una desagradable sensación de estar al borde de un peligro inminente. Revisó con la vista los muebles desordenados y polvorientos sin encontr

Tras las Sombras - Capítulo V

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El resto del día se transformó en un difuso caminar por calles que a duras penas reconocía y entre gente a la que ni siquiera le había visto los rostros. Solo tenía un vago recuerdo de haber salido del condominio y pasar frente al conserje sin ser capaz de darle una respuesta a sus incesantes preguntas. Era como si flotara en un mundo por completo ajeno al que vivía hasta el lejano ayer. Lo único que lo devolvió a la realidad, fueron las luces azules de las balizas que estaban en las afueras de su casa. Cuando bajó del Metro en San José de la Estrella, caminó como un sonámbulo hacia su hogar, apenas consciente de las brillantes luces poco usuales que divisaba a lo lejos. No fue hasta que cruzó la calle en la que se había establecido un restaurant de sushi un par de meses atrás, que logró reaccionar y darse cuenta de que dos camionetas de la PDI estaban estacionadas afuera del portón de su casa. —Riquelme —dedujo. Eso confirmaba que habían detectado sus huellas en las pertenencias de la

Tras las Sombras - Capítulo IV

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  Por esta vez, Bascuñán dejó de lado su poco gusto por usar la locomoción pública sin pagar e hizo parar el primer taxi que apareció, se identificó como funcionario de Investigaciones y le indicó la dirección que había encontrado en internet. —Necesito que llegue lo antes posible, ¿entendido? El taxista, no muy contento, asintió a regañadientes y se puso en marcha de acuerdo a las instrucciones del detective. En un santiamén llegaron al centro de Santiago y se internaron en sus populosas calles hasta dar con la dirección indicada. Bascuñán bajó apenas el auto se detuvo y lanzó un desabrido “gracias” sin siquiera preocuparse por si fue escuchado. A paso vivo entró por la puerta principal del edificio y se fue directo al mesón en el que un añoso conserje saludaba y atendía a todo aquel que se le acercaba. —Buenos días —levantó su placa al llegar frente al hombrecillo—, soy el detective Bascuñán y necesito hacerle unas preguntas. El conserje se ajustó los lentes, revisó con detenimiento

Tras las Sombras - Capítulo I

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  Para José Bascuñán no era extraño toparse cada cierto tiempo con casos como en el que trabajaba aquella mañana. Era habitual en Chile que de pronto emergiera un sicópata asesino y en un par de malos días dejara un regadero de cadáveres a su paso hasta terminar siendo sorprendido por la policía o, en un arranque de su propia locura, sucumbir ante los impulsos suicidas que hacían que su sanguinaria carrera acabara tan rápido como había empezado. La sociedad aún recordaba a sujetos emblemáticos, tan emblemáticos como los apodos con los que saltaron a la fama. Tal era el caso de “El Tila” en la Dehesa, “El Rambo” en Santiago Centro o “La Quintrala” y el sórdido primer homicidio por encargo en el Chile moderno. A ellos se sumaba una larga fila de etcéteras que podía remontarse a verdaderas leyendas como “El Chacal de Nahueltoro” y su melodramática condena a muerte que culminó en 1963 y trajo consigo el nacimiento de un verdadero culto alrededor de su imagen, lo que incluso se tradujo en l

El Último Vuelo del Pegasus, capítulo final

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  Lee la decimotercera parte aquí Paul Haldeman no daba crédito a lo que veían sus ojos. Intentaba convencerse a sí mismo que se trataba de algún tipo de alucinación provocada por los medicamentos que Gamboa le había administrado, pero su desesperación fue aumentando a medida que los sentidos le indicaban que en verdad estaba paralizado y que todo lo que observaba a su alrededor en realidad estaba pasando en esos momentos. Aunque no era capaz de comprenderlo. Ya no se encontraba en la camilla del área médica del Pegasus. En su lugar, estaba tendido sobre una tibia superficie rugosa que se ajustaba a cada una de las curvaturas de su cuerpo y que parecía adaptarse a sus limitados movimientos, estando en todo momento pegada a su piel. Suponía que se trataba de una capa adherente que impedía que se levantara, sosteniéndolo con tanta fuerza que a duras penas conseguía mover la cabeza para mirar qué estaba pasando. Así fue como descubrió, horrorizado, que estaba desnudo y que varios ca