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Parte 8 de El Último Vuelo del Pegasus

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Lee la séptima parte aquí Una vez que todos estuvieron de acuerdo con el plan, Angle distribuyó las funciones. Para nadie pasó desapercibido que dio una breve mirada a Robinson, esperando algún reparo o tal vez su aprobación, a lo que este respondió encogiéndose de hombros y dándole la total autoridad de la operación. En esos momentos, los egos habían quedado de lado y todos los esfuerzos se enfocaron en conseguir que el Pegasus despegara y los sacara de Marte a toda costa. Gamboa y Brown se encargarían de ensamblar el cañón de positrones que ella previamente había diseñado, utilizando todos los materiales que pudieron encontrar dentro de la nave. Las herramientas y maquinarias de varios de los experimentos internacionales que llevaban a bordo sirvieron para reunir las piezas y partes necesarias para el dispositivo que debía ayudarles a escapar de aquel planeta. Pasaron un par de horas desarmando, modificando, acondicionando y ensamblando instrumentos, circuitos, dispositivos diversos

Conozcan el primer capítulo de Preludio, la historia que da inicio a Obertura y toda la saga de Réquiem de los Cielos

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Cuando la Creación ya estuvo lista y los caminos que enlazaban el mundo espiritual con el material se encontraron bien definidos, llegó el momento para que los ángeles, los primeros seres nacidos de la Infinita Gracia del Padre, recibieran sus distintas funciones y sus jerarquías dentro de los Coros Celestiales. De este modo, el Paráclito, la Fuerza Creadora de Dios, ordenó a setenta y dos de ellos como las principales y mayores autoridades en el Paraíso y fuera de él, todos comandados por Lucifer, el más hermoso y majestuoso de los ángeles, a quien además se le entregó la Luz para portarla siempre en el Nombre del Padre. Mientras tanto, en el mundo material fueron hechos los mortales, hombre y mujer, nombrados por el Espíritu Creador como Adán y Lilith, nacidos de la tierra y moldeados a la imagen de los seres celestiales, siendo puestos bajo la protección y guía de estos últimos, quienes debían enseñarles a amar a Dios y vivir bajo sus designios. Uno de los ángeles encargados de esta

El Último Vuelo del Pegasus, Parte 7

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Lee la sexta parte aquí ―¿Qué hacemos ahora? La muy oportuna pregunta de Gamboa quedó rebotando en la cabina sin que nadie se atreviera a recibirla. En el tono alarmado de su voz se resumía el estado de toda la tripulación del Pegasus: con Handelman sedado, Linderburger muerto y la tobera del motor con esa enorme fisura, el pesar y el miedo comenzaron a apoderarse de los corazones de todos. Incluyendo el del frío y siempre altanero Robinson. ―La NASA estudió este planeta por años ―dijo de pronto Angle―. Ninguna de las sondas que vinieron aquí antes que nosotros encontró señales de vida. La supuesta pirámide que resultó ser una roca, la cara en Cidonia una simple meseta. Ninguna misión arrojó luces sobre la existencia de algo vivo en este planeta muerto. Ni siquiera el rover de la Marte 2020 encontró rastros orgánicos. ¿De dónde salieron estas cosas? ―¿Quieres que les vaya a preguntar? ―por primera vez, Robinson se olvidó de los tratos protocolares y respondió con insolencia―. Podríamos

¿Qué hay detrás de un libro?

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La imagen que precede esta entrada es una de mis favoritas. Representa a la perfección este oficio que, más que hobby, para muchos de nosotros se transforma en un verdadero trabajo, muy poco remunerado, aunque increíblemente satisfactorio. Un libro, cuando al fin llega a su forma final, ya sea en papel o en digital, de la mano de una editorial o autopublicado, es un larguísimo viaje que comienza con una simple idea, un sueño, un sentimiento o cualquier detonante para una historia que puede pasar años en gestación antes de entrar en su estado larvario de manuscrito. En especial cuando nos encontramos en la fase de inquietud previa a la decisión de lanzarnos por primera vez a poner por escrito lo que sea que ande rondando en nuestras cabezas. Para quienes vemos el mundo literario que nace en nuestras mentes de forma tan real y concreta como el mundo real, este pequeño, pero trascendental primer paso viene de la mano de largas horas de investigación. Porque, no es lo mismo escribir sobre

¿Qué hay allá afuera? Sexta parte de El Último Vuelo del Pegasus

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Lee la quinta parte aquí ―¿Dónde crees que vas? Mark Angle salió a paso veloz detrás de Robinson y lo alcanzó poco después de que hubiera rebasado la puerta. ―Todavía tengo cosas que hacer, capitán. ―¿Qué tipo de cosas? Los dos se miraban sin parpadear, aunque sus actitudes eran por completo diferentes. Angle se mantenía erguido, muy tenso y con la respiración agitada hinchando su torso de forma notoria. Robinson, por otra parte, permanecía relajado, con las manos en los bolsillos de su traje y la impertinente sonrisa burlona que lucía en cada discusión que enfrentaba. ―No se confunda, capitán. Usted no está en mi línea de mando. No tengo el deber de darle explicaciones. ―Yo comando esta nave. Por primera vez, el oficial de inteligencia cambió su semblante y su mirada se volvió tan afilada como un cuchillo. ―Entonces preocúpese de sacarnos de aquí ―dijo con tono amenazante―. Por el bien de todos. Pasó junto al capitán y le dio un leve empujón con el hombro que Angle no se atrevió a con

La misión continúa: quinta parte de El Último Vuelo del Pegasus

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Lee la cuarta parte aquí El ambiente dentro del Pegasus se hizo demasiado incómodo para todos. Haldeman no paraba de llorar y Gamboa tuvo que inyectarle un sedante para ponerlo de vuelta en la camilla. Después de retirar la jeringa de su cuello y tomar una muestra de sangre para asegurarse de que Lindenburger no había alcanzado a inyectarle nada, ella misma revisó los vendajes de su pierna amputada y comprobó que no había sufrido ningún daño aparte de un par de golpes que atendió de inmediato. ―¿Esto es mi culpa? ―preguntaba él mientras era atendido―. ¿Henry murió por mi culpa? Sollozaba y hacía movimientos bruscos que terminaron por convencer a Gamboa que lo mejor era anestesiarlo una vez más. Mientras tanto, Angle y Brown se preocuparon de transportar el cuerpo de Lindenburger hacia el área de criogenia. El capitán y su segundo comandante tardaron largos minutos en decidir qué hacer con el cadáver. Ninguno de los protocolos estaba asociado a un suceso como el que había ocurrido, aunq