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Las Hermanas Exploradoras y la Búsqueda de las Joyas de la Reina Nieves

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  Las hermanas Navarrete vivían muchas aventuras juntas. Ya fuera durante un fin de semana o apenas salieran del colegio, se embarcaban en fantásticos viajes imaginarios que las llevaban por destinos exóticos, a través de tierras mágicas, llenas de aventuras y misterios. Laura, la menor, era la más intrépida y valiente, mientras que Sofía se encargaba de planificar todo lo que pudieran necesitar para cada uno de sus viajes. Juntas formaban un tan buen equipo que eran imparables frente a cualquier peligro. Una mañana de domingo, bajaron caminando desde el Cerro Mirador con la misión de encontrar las hermosas joyas perdidas de la Reina de las Nieves y volver a casa, sanas y salvas, antes del almuerzo. Así que partieron muy temprano, poco después de que el sol apareciera en el Estrecho de Magallanes. Habían encontrado un mapa que los ladrones de las joyas olvidaron en su escape del Castillo Helado y partieron sin dudarlo apenas la hermosa reina les explicó del robo que había sufrido

El Último Vuelo del Pegasus, capítulo final

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  Lee la decimotercera parte aquí Paul Haldeman no daba crédito a lo que veían sus ojos. Intentaba convencerse a sí mismo que se trataba de algún tipo de alucinación provocada por los medicamentos que Gamboa le había administrado, pero su desesperación fue aumentando a medida que los sentidos le indicaban que en verdad estaba paralizado y que todo lo que observaba a su alrededor en realidad estaba pasando en esos momentos. Aunque no era capaz de comprenderlo. Ya no se encontraba en la camilla del área médica del Pegasus. En su lugar, estaba tendido sobre una tibia superficie rugosa que se ajustaba a cada una de las curvaturas de su cuerpo y que parecía adaptarse a sus limitados movimientos, estando en todo momento pegada a su piel. Suponía que se trataba de una capa adherente que impedía que se levantara, sosteniéndolo con tanta fuerza que a duras penas conseguía mover la cabeza para mirar qué estaba pasando. Así fue como descubrió, horrorizado, que estaba desnudo y que varios ca

Capítulo 1 de Sumer

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  Quintero es un pueblo apacible, de hermosas playas y extensos campos dunares. Su principal fuente de ingresos proviene del turismo y cada año son miles los veraneantes que acuden a esta localidad costera para escapar del calor capitalino, lo que cuadriplica su población durante los meses de diciembre a febrero y trae beneficios económicos a pequeños y medianos comerciantes. En su territorio, a orillas de la playa El Durazno y a dos cuadras del centro de la ciudad, se encuentra una de las unidades más poderosas de la Fuerza Aérea, el Regimiento de Infantería y Fuerzas Especiales, asentado en la Base Aérea de la ciudad. Su misión principal contempla el entrenamiento de las tripulaciones de defensa antiaérea, defensa terrestre de bases y operaciones especiales, además de la instrucción de los jóvenes ciudadanos que año a año se acuartelan para realizar el servicio militar obligatorio. Desde mil novecientos veintiuno que la base aérea ha existido en perfecta armonía con la comuna qu

Parte 13 de El Último Vuelo del Pegasus

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Lee la décimo segunda parte aquí Mark Angle pasó a toda velocidad por los distintos compartimientos de la nave que eran atravesados por el pasillo principal. Aquel corredor conectaba todos los componentes del módulo de vida, desde la cabina hacia el área de descanso, pasando por el área médica y el comedor. Solo aminoró su paso al pasar frente a la puerta transparente que daba al box de sanidad donde Handelman seguía inconsciente por los sedantes que Gamboa le había administrado. Pensó por unos instantes en la conveniencia de despertarlo y cargarlo hacia la cabina, pero decidió que perdería tiempo precioso en ello, sin alterar demasiado el resultado de sus planes. Porque estaba determinado a encender los motores del Pegasus aunque eso significara explotar junto a los alienígenas que los invadían. Sin embargo, cuando estaba a medio camino, una extraña vibración y un brusco temblor le obligaron a detenerse. No fue hasta que sintió que la nave se movía por cuenta propia que Angle comp

Prólogo de Réquiem de los Cielos - Obertura

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Baja la aplicación Kindle y lee una muestra gratis del libro completo Él vendrá de nuevo. Todos hablan de ello como el hecho que marcará el fin de esta guerra y la victoria definitiva del Padre sobre todos los que osamos oponernos a sus designios. Porque así está escrito en las enseñanzas que dejó a sus amados mortales, cuando el Unigénito adquirió por primera vez forma humana para caminar por este polvoriento mundo como una más de sus criaturas. Una promesa sagrada en la que sus sirvientes han depositado una fe ciega e inflexible, pero que nosotros, los caídos, sólo vemos como una nueva provocación, como un intento más de pisotear nuestras cabezas para hundirnos en la infame desgracia, para enrostrarnos lo insignificantes que somos ante Él. Y es que ¿cómo luchar contra el Ser que lo creó todo? ¿Cómo enfrentarse a un ente compuesto por tres personas, cada una tan poderosa como la otra, todas unidas en una sola mente, una sola esencia? Lucifer nos señaló el rumbo y la propia humanidad s

El Último Vuelo del Pegasus, parte 12

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Lee la undécima parte aquí El esfuerzo de subir fue comparable a las dificultades para equilibrarse uno al lado del otro en el pequeño espacio que quedó del piso del elevador. Después de varias atolondradas maniobras, Robinson consiguió retroceder hasta hacerle el lugar para que Angle pudiera pararse a su lado. Sin embargo, no se permitieron el tiempo para un respiro y de inmediato comenzaron a buscar la forma de salir de la urna metálica en la que estaban aprisionados, antes de que los invasores volvieran a la carga. ―¿Piensa lo mismo que yo, capitán? Robinson había dado una breve mirada al techo, lo que fue suficiente para que Angle comprendiera sus intenciones y asintiera con la cabeza. ―¿Te das cuenta de que si le damos al motor o a la polea vamos a terminar allá abajo? ―¿Tiene una mejor idea, señor? El capitán se encogió de hombros. ―Supongo que no. Y entonces los dos abrieron fuego, tratando de que los disparos abrieran un agujero lo más cercano posible a la pared